No todo es Playboy: la Responsabilidad Social al Desnudo

No todo es Playboy: la Responsabilidad Social al Desnudo

Por Ernesto Soltero

 

Una nueva noticia ha sacudido al mundo editorial, o al menos el ámbito de las publicaciones para adultos. Un suceso quizás algo banal, pero capaz de generar el interés de millones de personas, en su mayoría del sexo masculino. Un cambio radical que genera rating, irónicamente, por la disminución del elemento polémico. Playboy, la conocida revista pornográfica estadounidense, ha decidido no publicar más desnudos.

¿Es la decisión de Playboy “socialmente responsable”, como se preguntan en algunos artículos de la web, o es tan sólo una dirección tomada por motivos de mercadeo?

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En tiempos recientes, la revista, que aun cuenta con Huge Hefner como editor jefe, ha realizado ediciones más moderadas en países como Indonesia. En este caso es obvio que no hay identificación de Playboy con la doctrina islámica de ese país, sino intenciones de adaptarse a un mercado con su propio contexto

Por otra parte, los grupos feministas radicales, que suelen criticar no sólo a Playboy sino a la industria porno en general, por explotar sexualmente a las mujeres, no dejarán de criticar a la revista, ya que incluso certámenes como el Miss Universo, dónde las concursantes desfilan en traje de baño, son flanco de sus ataques.  En resumen, no se trata de Responsabilidad Social, nisiquiera de una fachada de Responsabilidad Social. Es una decisión tomada por razones de mercado.

Con la aparición de Internet, el monopolio de la información ha desaparecido. Publicaciones históricas como la revista LIFE se han visto forzadas a cerrar por la caída de sus ventas, ya que incluso sus icónicas imágenes de fotoperiodismo se encuentran en la web. Las revistas para adultos no son la excepción, ya que incluso películas gratuitas se consiguen a un clic de distancia. Aun así, gente como Larry Flint (de la revista Hustler) consideran una pésima decisión el cambio de línea editorial de su competidor.

 

Desnudos y RSE. Otro punto de vista

Para algunos sectores, la posición ante algo como la pornografía es inflexible. Según su criterio, no puede existir ética dentro de ese negocio, porque se trata de un negocio que no es ético. Desde ese punto de vista, lo más “responsable” que podría hacer un empresario como Huge Hefner es dejar de dedicarse a su negocio, de la misma manera en que el ficticio Tony Stark (a.k.a. Iron Man) abandonó el negocio del armamento.

Más allá de ese punto de vista moralista, la industria de la pornografía se está adaptando a la era del marketing social. Sin dejar de vender un producto que muchos consideran degradante, existen algunas campañas interesantes, ligadas a esta industria, en la cual no sólo se involucran prestigiosas ONG´s, sino sitios “triple x” que de no ser por sus ingeniosas campañas, podrían ser otros más del montón.

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Organizaciones como PETA han recurrido a celebridades del cine para adultos, como Sasha Gray, en campañas de concientización relacionadas con el control de natalidad animal. Asimismo, tanto esta organización como Greenpeace han realizado protestas contra el uso de pieles, usando el desnudo humano como forma de llamar la atención. Una táctica de venta criticada y hasta trillada, pero que sigue funcionando incluso en el marketing social.

El caso más interesante no está ligado a una ONG, sino a una página web de sexo puro y duro: Pornhub.com. Campañas de conciencia respecto al cáncer testicular, siembra de árboles por cada click en películas para adultos, y hasta becas para universitarios son algunas de las propuestas de este sitio web, que en apariencia no se diferencia de otros de su ramo, pero que logra sobresalir por este tipo de iniciativas.

 

En conclusión…

El mercado de la pornografía, al igual que otro tipo de mercados, ha debido adaptarse a los nuevos tiempos. No es ajeno a los cambios tecnológicos  y tampoco a tendencias como la responsabilidad social empresarial. Casos como el cambio en la línea editorial de la revista Playboy tienen más que ver con lo primero, aunque habrá que esperar unos meses para saber si fue una estrategia acertada.

Gadget Dirty Energy, de Porn Hub.
Gadget Dirty Energy, de Porn Hub.

En cuanto a las críticas que recibe este tipo de producto, dirigido a un público adulto responsable de sus propios actos, preparado psicológicamente para consumirlo, se trata de un debate quizás más largo. Algunos pueden ver a alguien Huge Hefner como impulsor de la revolución sexual (algo cool, en los ambientes “progresistas”), y otros como un perpetuador de la sociedad patriarcal.

@marketingbueno

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