El rock: una industria que cambia al mundo.

El rock: una industria que cambia al mundo.

Por Ernesto Soltero

La música rock siempre se ha considerado rebelde. A través de su herencia africana y anglosajona permitió, desde sus inicios, combatir la segregación racial. Con el nacimiento posterior de la escena hippie, comenzó a asociarse también a posturas como el pacifismo y el ecologismo. No podemos negar la dudosa moral de alguno de sus artistas, pero tampoco el impacto positivo que han tenido otros tantos en los jóvenes, y ¿por qué no? En los no tan jóvenes.

woodstock
Woodstock: el evento hippie por excelencia.

El rock es un estilo musical que sigue moviendo millones de dolares. Las masivas descargas ilegales de música por internet no han frenado su influencia. Incluso bandas consideradas “de culto”, casi anónimas si las comparamos con agrupaciones como Metallica o Foo Fighters, viven de su arte. En escenas tan diversas como el indie-rock, el metal o el punk-rock existen bandas que, sin importar su alcance, generan alguna empatía con sus seguidores. La misma empatía, que, queramos o no, podemos sentir por alguna marca de ropa, aunque también por una ONG.

El rock, pese a la existencia de un rival a veces complementario, como el pop, o el surgimiento de propuestas musicales hechas estrictamente con un fin comercial, es, sin embargo, un estilo musical rentable, sin importar cuan vanguardista o subterránea sea la propuesta, pues, tal como dice el título de un polémico libro publicado hace unos años “Rebelarse vende”. ¿Es esto necesariamente malo? no. Porque millones de personas pueden contribuir, por ejemplo, con el medio ambiente, comprando entradas para conciertos de artistas como Pearl Jam. Además, una gran parte de esas millones de personas pueden verse influenciadas por la postura ecologista de ese grupo.

rock - pearl jam
Pearl Jam

El mismo ejemplo de Pearl Jam lo podemos rastrear en otras agrupaciones a lo largo de la historia, comenzando por The Beatles y su postura pacifista, o el festival benéfico organizado por uno de sus ex-miembros, George Harrison, el primero en su tipo, a beneficio de Bangladesh. En el mundo de la música “mainstream” existen (afortunadamente) muchos ejemplos, con gente bastante conocida como U2 o Peter Gabriel, quienes han trabajado de manera bastante estrecha con organizaciones como Amnistía Internacional y GreenPeace. Muchos de esos grupos no escriben letras políticas, son considerados “lo más comercial” del género, y sin embargo, aprovechan su poder para cambiar al mundo, tal como hacen otro tipo de celebridades.

rock . amnesty

No queda más que concluir entonces que un género como el rock, el cual presume muchas veces de ser “anti-comercial” aunque en realidad no lo sea, ha logrado establecer un vínculo afectivo fuerte con sus seguidores, quienes se sienten orgullosos de formar parte de esa cultura. Seguidores que no sólo buscan autenticidad en materia artística, sino ética, y aplauden los aportes hechos por sus ídolos en temas como los derechos humanos o el ecologismo.

Rock - Bangladesh

El rock no deja de ser negocio, ni es ajeno al marketing, lo cual no significa ausencia de escrúpulos o perdida de autenticidad. De hecho, se puede considerar que actualmente, en la era del marketing 3.0, con marcas o empresas como Patagonia , caracterizadas por mostrar un verdadero interés por las personas, los rockeros se han adelantado por lo menos unos 40 años. Como siempre, algunos lavan su imagen por oportunismo, y otros si son consecuentes con su discurso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *