5 cosas similares a Internet que hacíamos antes de Internet

5 cosas similares a Internet que hacíamos antes de Internet

por Ernesto Soltero

Vivimos en el siglo XXI. Mandar correos electrónicos, conectarse a las redes sociales o usar aplicaciones en teléfonos móviles resulta algo cotidiano para nosotros. Tan cotidiano, que no podemos concebir otra manera de vivir. No obstante, hace apenas dos décadas, nos comunicábamos, e incluso formábamos comunidades –más allá de un entorno geográfico definido– sin ayuda de las redes informáticas.

Muchas cosas que hoy día relacionamos con Internet tienen su origen en tecnologías hoy  consideradas obsoletas (o “vintage”, según algunos) pues, antes de los bits, circuló mucha información en tinta, papel y cintas magnéticas. Más allá del parecido obvio entre los “spam” de tu correo electrónico y los volantes publicitarios o avisos de cobro que aun llegan en papel a tu apartamento, existían (y aun existen) formas de comunicar y divulgar información que se asemejan un poco a las utilizadas por el marketing actual.

handycam

5. Handy Cam y Betamax: cuando no existía YouTube

Los años 80 conocieron la masificación del videocassette, con formatos como el VHS o el Betamax, tecnologías nacidas ambas en la década anterior. Estos dieron la oportunidad a muchos de ver cine en su hogar. No obstante, el verdadero hito está a mediados de esa década, con la comercialización de la videocámara casera, con artilugios como la Handycam de Sony, que permitieron a muchos ser sujetos activos en la comunicación.

Con la videocámara no sólo se filmaron eventos familiares, similares a los que hoy en día se comparten en Facebook, Vine o Snaochat (pronto diremos Periscope). Muchos cineastas alternativos, al ver más accesible esta manera de grabar, hicieron cortometrajes en este formato, los cuales fueron el plato fuerte de festivales como VIART en sus inicios. En una onda más banal, los años ´90 experimentaron un boom del blooper, videos cortos humorísticos (a veces degradantes) registrados de manera amateur, los cuales eran compartidos en canales comerciales de televisión abierta, en programas como Videomatch (Argentina) o T.v.Manía (Venezuela).

 

4. Los fanzines… o los blogs sobre papel

¿Que hacer si quieres hablar de comics underground, ciencia ficción de serie B o música distinta a la que suena en la radio, y además publicarlo? Hoy en día seguro montarías un blog. Incluso puedes diagramar una página web con plantilla. Pero hace apenas 20 años la alternativa más viable era hacer un fanzine (abreviatura de “fanatic magazine”) es decir, una publicación fotocopiada que hablara de tus intereses personales y se dirigiera a un nicho minoritario poco atendido por los medios masivos, el cual podría ser catalogado actualmente como “buyer persona”.

Aunque el fenómeno de los fanzines se origina en los años ´40 con publicaciones orientadas al género Ciencia Ficción, el movimiento punk supo aprovecharlas a partir de 1976 para promover grupos musicales ajenos a la corriente mainstream del momento. De hecho, lo que le dio nombre a ese género musical fue una publicación alternativa, hecha en Nueva York, llamada precisamente así: PUNK.

radio pirata

3. A falta de stream, piratería

A diferencia de los escritores de fanzine, quienes quisieron hacer radio alternativa en los años ´60 la tuvieron difícil: los primeros sólo necesitaban comprar el papel, pero los segundos no podían disponer libremente de las ondas hertzianas. Tuvieron que violar la ley y transmitir sin permiso del Estado. Los primeros discos de bandas como Pink Floyd fueron material de este tipo de emisoras, las cuales en el caso de Inglaterra transmitían desde embarcaciones, tal como podemos ver en esta película.

En una onda más ligth, los años ´90 vieron un boom de la “radio participativa”, en la cual el oyente era invitado a participar via telefónica en programas de radio, hablando sobre temas de actualidad, y moderados en Venezuela por locutores como Eli Bravo. Hoy en día las redes sociales democratizan más este tipo de discusiones, pero los programas de radio tradicionales también las aprovechan para conectar más con su público. Por otra parte, para tener una emisora independiente, sólo basta con abrir un podcast. Con micrófono y PC, puedes transmitir en vivo.

 

2. Soy independiente. Grabo en casette

Hubo tipo de archivo que causó terror en las disqueras antes de la aparición del mp3: el formato casette.  Para muchos resultaba más accesible hacer una copia de algún disco prestado que comprar el LP o la cinta original original, razón por la cual se replicaron millones de álbumes en los 80/90. Por otra parte, las grabaciones directas de música en la radio son un antecedente de las descargas ilegales. Se compartía y se descargaba la música, tal como se hace hoy en día con programas como U torrent.

Pero al igual que el mp3, muchos artistas independientes vieron la oportunidad de darse a conocer, en una época en la cual grabar un disco (es decir, editar un LP o un CD original) era casi una utopía. Géneros como el punk-rock (si, otra vez) lo supieron aprovechar, en su lucha por prescindir de los canales de distribución convencionales, pero también estilos como el indie-rock o el house dieron sus primeros pasos a través de cintas replicadas de forma casera, con portadas artesanales. Agrupaciones como los venezolanos Sentimiento Muerto comenzaron con cassettes autoproducidos, luego llamaron la atención de las disqueras. Algo parecido a los artistas actuales que son contratados luego de un boom en redes sociales.

 

1. El Crowdfunding…algo no tan nuevo

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Y por último, una modalidad de financiamiento considerada por muchos imposible sin el uso de internet. El crowdfunding, de decir, la recolección de miles (e incluso, millones) de pequeñas donaciones destinadas a levantar un proyecto grande. Puede que las redes informáticas hayan facilitado ese trabajo de recolección. Puede que poner de acuerdo a millones de personas para aportar dinero se más engorroso sin Internet. Pero el crowdfunding tiene antecedentes bastante remotos.

Tenemos el caso de Extremoduro, grupo de rock español que financió su primera grabación con aportes de sus fans en el año 1989, época en la cual la computadora personal seguía siendo un lujo. Ocho años después, los británicos Marillion consiguieron aportes económicos de sus seguidores, obteniendo fondos para su gira, todo gracias a la naciente web. Pero más de 100 años antes, en 1885, una campaña similar se hizo para pagar el pedestal que sostiene al ícono de una nación. Se trata de la Estatua de la Libertad, cuyo soporte fue financiado por más de 100 mil lectores del diario New York World, en convocatoria abierta por Joseph Pulitzer.

Hace más de dos décadas personas comunes y corrientes quisieron difundir información de su interés, y para ello recurrieron a medios si se quiere precarios para los standares actuales. Fueron emprendedores que, sin ánimos de lucro, crearon proyectos sin contar con el apoyo de grandes corporaciones, aunque el microfinanciamiento convocado por Pulitzer podría ser una excepción.

Es un lugar común decir que Internet puede convertir una microempresa en una pequeña multinacional. Lo mismo puede decirse también de aquéllas pequeñas instituciones benéficas que logran promoverse en las redes sociales. Todas estas herramientas, producto del desarrollo tecnológico, están a nuestro alcance, y nos puden convertir en agentes de cambio. Tanto el marketing tradicional como el marketing con causa pueden ser beneficiadas por las mismas.

@marketingbueno

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